Seguimos con el fascinante Cúmulo de Virgo para ver a otra de sus grandes componentes, M90, también conocida como NGC 4569. Se encuentra en una de las zonas con mayor densidad de objetos Messier, de manera que si investigamos con un pequeño telescopio podremos ver en sus cercanías multitud de pequeñas manchas, enormes mundos situados a una distancia de unos 60 millones de años luz.

M90 es una de las galaxias más grandes de esta familia, con un diámetro de unos 165.000 años luz, mayor que nuestra propia Vía Láctea. Pertenece al subgrupo Virgo A, miembro inquebrantable del grupo de M87. Como rasgo distintivo muestra un importante grado de anemización, siendo usada como prototipo de este tipo de galaxias. Una galaxia anémica es aquella que ha perdido una gran cantidad del gas inicial, algo relativamente frecuente en los cúmulos galácticos. La galaxia, que se mueve a gran velocidad por un medio bastante denso, va perdiendo progresivamente el hidrógeno que contenía inicialmente, de la misma manera que si sujetamos un puñado de harina y corremos a gran velocidad terminaremos con la mano vacía, quedando el fino polvo disperso a nuestras espaldas. Es un proceso que en inglés se denomina “stripping” y, al igual que ocurría con NGC 4216, despoja a la galaxia de su “barro creador”, acusando una importante falta de proliferación estelar.
Sin embargo, en el centro de M90 todavía resta un atisbo de actividad, habiéndose producido recientemente un brote de formación estelar. Más de 50.000 estrellas, la mayoría de tipo espectral O y B, se han formado en los últimos 5 millones de años, enormes estrellas masivas que dan algo de vida a esta anciana galaxia. Curiosamente, alrededor de este nido podemos encontrar un anillo de estrellas supergigantes, de tipo espectral A, nacidas en otro estallido de formación, con una edad comprendida entre los 15 y 30 millones de años. Esta proliferación desmedida no ha hecho más que aumentar la pérdida de gas de la galaxia: con tantas estrellas formadas, no es de extrañar que muchas de ellas sean enormes astros incandescentes con una vida muy acelerada, de manera que el centro de la galaxia ha sido testigo de un sinnúmero de supernovas, explosiones que han dispersado el gas circundante, contribuyendo a la carencia de la galaxia.

M90, como la mayoría de galaxias de edad avanzada, cuenta con una importante prole de cúmulos globulares, habiéndose registrado un millar de ellos en torno a la galaxia. El número de estrellas que contiene es varias veces superior al de nuestra galaxia, con un billón de ellas distribuidas en sus brazos espirales. Estos brazos no se encuentran bien definidos, la falta de gas se manifiesta en una escasez de regiones de formación estelar, de manera que aparecen oscuros y vacíos en fotografías de larga exposición. Otra galaxia parece compartir espacio con M90, una galaxia irregular, barrada, de tipo magallánico, que no trae consigo más que incertidumbre. Se trata de IC 3583, y su cercana disposición junto a M90 le ha valido para que Halton Arp catalogase al par de galaxias como Arp 76.

Como muestra la increíble fotografía del Hubble, IC 3583 presenta signos de haber interactuado recientemente con otra galaxia: corrientes de dispersas estrellas y polvo, abundantes cúmulos de jóvenes estrellas azuladas… La causante sería, claramente, M90, si no fuera porque el desplazamiento al rojo de IC 3583 indica que se encuentra a 30 millones de años luz, justo la mitad que la distancia estimada para su compañera. Pasará un tiempo hasta que se resuelva el misterio, pero mientras tanto nada nos impedirá disfrutar de su imagen.
M90, con una magnitud de 10.2, es visible a través del buscador como una diminuta mancha difusa. A través del Dobson de 30 cm aparece como un llamativo óvalo de luz que salta a la vista incluso a bajo aumento. Decidí observarla con mi nuevo Nagler de 12 mm, que me sorprendió con su gran campo aparente y la definición de las estrellas. M90 se mostraba como un gran arañazo de luz en el oscuro telón del cielo, con un brillante núcleo de aspecto estelar. Imaginé, por un momento, esas 50.000 estrellas recién nacidas brillando a la par en ese núcleo puntiforme, notando como se me erizaba el cabello de la nuca. Las “alas” de la galaxia, los anémicos brazos, se extendían en ambas direcciones, mostrando un brillo más intenso en las regiones centrales, dispersándose luego y difuminándose hasta perderse de vista en los extremos. La pequeña IC 3583 brillaba a su lado, intentando robarle protagonismo. Con una magnitud superior a 13 y un tamaño de 2 minutos, la visión periférica suponía una gran ayuda para distinguirla como una pequeña mancha ligeramente alargada en el mismo sentido que M90. Una débil estrella parecía superpuesta en su superficie, dando por momentos la sensación de ser un núcleo desviado del centro. La visión de ambas galaxias me mantuvo pegado al ocular durante largo rato, preguntándome cuántas curiosidades más esperarían en este cercano cúmulo de galaxias.

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: Perdiendo gas (M90 e IC 3583)

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