Volvemos hoy a los dominios del Cúmulo de Virgo dando protagonismo a Charles Messier y a otro de sus objetos descubiertos en esta gran familia galáctica, M88.
Crédito: Mt Lemmon
También conocida como NGC 4501, es una galaxia espiral cuya distancia se estima entre los 50 y 60 millones de años luz, en consonancia con las galaxias de este cúmulo. Fue descubierta en 1781, y un siglo después fue una de las 14 espirales que observó Lord Rosse, en una época en la que nadie podía imaginarse la verdadera naturaleza de estos objetos difusos.
Es un objeto de tamaño considerable, pero, cuando hablamos de la gravedad, el más grande es el que manda, de manera que M88 se está acercando rápidamente hacia M87, el núcleo masivo del cúmulo. De hecho, se mueve hacia él de canto, como si fuera un enorme frisbee cósmico que, en su camino, está siendo despojado de la mayor parte de su hidrógeno neutro. Es un fenómeno que se conoce como stripping, que en español vendría a significar pelar, y ocurre especialmente en los cúmulos, zonas con una gran densidad de galaxias y un medio intergaláctico denso y caliente. M88 es una galaxia de tipo Seyfert II, cuya emisión confirma la presencia de un agujero negro supermasivo que alcanza unas 80 millones de masas solares, algo considerable si tenemos en cuenta que el agujero negro de nuestra galaxia tiene unas 4 millones de masas solares. En el centro sí que encontramos una importante cantidad de hidrógeno neutro, que al parecer ha sido desplazado al interior a través de los brazos espirales, una misión que suelen llevar a cabo las barras centrales, en este caso ausentes. La masa de hidrógeno en esta región central alcanza las 42 millones de masas solares, suficiente para generar una importante cantidad de estrellas, aunque su destino está claro: irá acercándose progresivamente al centro del núcleo, perdiendo cada vez más gas, hasta ser devorada por la gran M87, pasando a formar parte de su población estelar.
Con una magnitud de 10.4, M88 es fácilmente visible con unos simples prismáticos si la noche es oscura, apareciendo como una pequeña mancha informe. Sin embargo, al telescopio la galaxia se revela como un interesante objeto. A bajo aumento se aprecia ya su característica forma, un óvalo de luz que alcanza los 7 minutos de longitud y que podría recordar a una versión en miniatura de la Galaxia de Andrómeda, ya que comparten la misma inclinación. Una débil estrella aparece superpuesta en uno de sus extremos, y otra pareja de ellas, más brillantes, lucen algo más alejadas. A mayores aumentos se comienza a notar cierta irregularidad en el disco galáctico, aunque no conseguí apreciar con claridad sus dos brazos. Quizás en mejores condiciones resulte más sencillo, pero aun así M88 nos regala una bonita visión y, a la vez, nos permite conocer un poco mejor la metrópolis más cercana de nuestro entorno.

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: M88, un frisbee al corazón de Virgo

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