A nadie le amarga un premio. Con las excepciones clásicas de Jean Paul Sartre (que rechazó el Nobel), Woody Allen (que no fue a recoger el Oscar) y Grigori Perelman (que pasó de la medalla Fields y se fue a vivir con su madre en San Petersburgo), la experiencia suele mostrar que recibir un premio deja mucho mejor ánimo que no recibirlo. Pero los premios son también una señal: les dicen a los colegas por dónde van los tiros de la élite científica –que es la que forma los jurados— y sugieren a la gente joven, los que ahora mismo están decidiendo qué carrera estudiar, por dónde puede ir su futuro. Esta ha sido la semana de los premios, como puedes leer en Materia. Lo que sigue son un par de reflexiones sobre su función de señal.Seguir leyendo.
Escrito por: El Pais Ciencia
Articulo Original: Los premios son también señales

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