La última paloma pasajera (Ectopistes migratorius) murió cautiva en el zoo de Cincinnati (EE UU) en 1914. En la práctica, la que fuera el ave más abundante del planeta llevaba años extinguiéndose. Unas décadas antes, la pasajera nublaba los cielos de América del Norte en bandadas de millones. Pero llegaron los colonos, alteraron su hábitat y la cazaron hasta que solo quedaron las palomas de los zoos. La historia es vieja, pero se sigue repitiendo. Un estudio muestra que hoy hasta un tercio de los vertebrados terrestres han perdido la mayor parte de los ejemplares que llegaron a tener. Y es el preludio de su extinción.Seguir leyendo.
Escrito por: El Pais Ciencia
Articulo Original: Las cifras de la aniquilación de la vida salvaje

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