Los grandes telescopios como el Hubble o el Subaru nos regalan fotografías que nos transportan a lugares lejanos, mostrándonos imágenes que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Y, en ocasiones, nosotros podemos asomarnos con nuestros telescopios a estas maravillas. No veremos, ni de lejos, la gran mayoría de detalles que capta el gran telescopio, pero nada nos impide fantasear al ver esas manchas en el ocular, la imaginación hará el resto. Presentamos hoy una de estas maravillas celestes:

Crédito: R Jay GaBany
Se trata de NGC 4651, conocida también como Arp 189 y, popularmente, como la Galaxia del Paraguas. Se encuentra en la constelación de Coma Berenices y forma parte de la periferia del Cúmulo de Virgo, a una distancia que oscila entre los 65 y los 75 millones de años luz. Ya sabemos que en el centro de los grandes cúmulos se producen numerosas interacciones que agotan el gas de la galaxia, y en ese sentido NGC 4651 se beneficia de su situación alejada, ya que mantiene una gran cantidad de hidrógeno que se ha traducido en una importante proliferación estelar. Es una galaxia de núcleo activo, con un agujero negro supermasivo en su interior, aunque no es esto lo que ha promovido el crecimiento de estrellas. La explicación a la intensa actividad podemos encontrarla en cualquier fotografía de larga exposición, principalmente en esa estructura que le ha dado el sobrenombre a la galaxia.
De la galaxia espiral, que tiene unos 50.000 años luz de diámetro, parte un chorro de estrellas y gas que se prolonga durante otros 50.000 años luz para terminar en un penacho con forma de arco, descubierto por Zwicky en 1956. Halton Arp, poco después, la incluyó en su catálogo gracias a esta llamativa estructura. Como podemos intuir, su formación se debe a la interacción con una galaxia enana en un pasado no muy lejano, una galaxia atrapada por la gravedad de NGC 4651 que ha ido dejando su rastro a medida que era despedazada. Estas corrientes estelares quedan patentes también al otro lado de la galaxia, apreciándose protuberancias e irregularidades del borde galáctico que permiten conocer el recorrido de la galaxia enana. Un estudio reciente parece sugerir que el núcleo de dicha galaxia se encuentra en el mismo mango del “paraguas”, confundiéndose con una estrella más. Otra galaxia enana ha sido descubierta en sus cercanías, apreciándose en fotografías de larga exposición como una nube redondeada, pequeña y débil. La gran proliferación estelar que se ha producido es la responsable de que se produzcan numerosas supernovas, apareciendo la última de ellas en 2006, una inmensa explosión que alcanzó la magnitud 13. Como comentábamos al inicio, visualmente tendremos que conformarnos con ver una sombra de este espectáculo, al menos con los instrumentos convencionales de observación.
Podremos verla como una mancha ovalada y difusa, de magnitud 11.2, y con un tamaño que supera los 3 minutos en su eje mayor. Con visión periférica sus bordes quedan más definidos, pero por muy oscuro que esté el cielo no podremos apreciar su estructura en espiral a no ser que dispongamos de telescopios de gran apertura. Lo mismo ocurre con su llamativa estructura en forma de paraguas, que sólo podremos observar con nuestra imaginación, pero aun así, la visión de esa esquiva mancha no deja de ser sugerente.

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: La Galaxia del Paraguas (NGC 4651)

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