La gran industria farmacéutica, o Big Pharma en su sinónimo despectivo, es seguramente uno de los sectores empresariales considerados más sospechosos por la población planetaria. Prefieren, se dice, investigar en la calvicie del mundo rico antes que en la malaria del pobre; manipulan, se dice, los ensayos clínicos de maneras sutiles para apantallar los efectos secundarios de sus moléculas estrella o amplificar sus propiedades curativas; presionan, se dice, a los gobiernos y a la OMS (Organización Mundial de la Salud) para que avalen sus fármacos nuevos y, en su caso, financien su coste para la población afectada; inventan, se dice, enfermedades inexistentes (disease mongering) para generar en la gente una necesidad superflua. Desde El tercer hombre –el primer thriller farmacéutico de la historia, con guión de Graham Greene— hasta El jardinero fiel de John le Carré, la Big Pharma se ha llevado suyo también en el arte.Seguir leyendo.
Escrito por: El Pais Ciencia
Articulo Original: La cara luminosa de la ‘Big Pharma’

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