La constelación de Draco es tan extensa que a menudo supone un problema orientarse entre sus estrellas, entre las cuales podemos encontrar verdaderas sorpresas. La observación de hoy la realicé con el Dobson de 40 cm del Moral, y no recomendaría emprender la tarea con telescopio de menor apertura (un telescopio de 30 cm podría, quizás, servir bajo cielos extremadamente oscuros).

La maravillosa fotografía, obtenida con el Hubble, corresponde al objeto conocido como NGC 6670, que en realidad está compuesto por dos galaxias en interacción. Son dos galaxias vistas de perfil que se encuentran a la increíble distancia de 400 millones de años luz. El estudio del hidrógeno neutro que las compone ha proporcionado información muy importante. Por ejemplo, se ha podido saber que ya han sufrido, al menos, un encuentro en un pasado reciente, encontrándose inmersas en su segunda cita cósmica. A pesar de llevar poco tiempo de interacción, las regiones centrales de las galaxias ya muestran signos de estar comenzando un brote estelar, una inmensa proliferación de estrellas propiciada por el encuentro entre sus masas gaseosas. También se ha encontrado una estela de hidrógeno neutro que se extiende mucho más allá de las galaxias, un filamento que llega a alejarse 300 millones de años luz de ambas, una de las consecuencias del mencionado primer encuentro. Al igual que dos coches que colisionan, también se desprenden fragmentos de las galaxias al exterior, sometidas como están a grandes velocidades y fuerzas gravitatorias.
Ambas galaxias tienen un brillo extremadamente bajo, siendo su magnitud menor de 14, de ahí su gran dificultad para observarlas. Sin embargo, merece la pena hacer un esfuerzo, aunque sea por vislumbrar de lejos la magnífica relación entre las dos galaxias. Una vez encontremos el campo tendremos que usar aumentos elevados que aumenten el contraste con el cielo: después, paciencia y visión lateral. Poco a poco las dos galaxias nos irán mostrando sus encantos. La más brillante de ellas será, seguramente, la primera mancha que distingamos, más cercana a una estrella brillante. No podemos pedir ver detalles salvo una etérea condensación alargada de apenas un minuto de longitud. Con el Dobson de 40 cm me pareció apreciar un abombamiento de su región central, como si fuera un huso levemente arqueado pero extremadamente difuso. Su otra compañera, más débil aún, se dejaba ver por el rabillo del ojo, más fina y tenue, continuando el arco que dibujaba la primera. Tras un buen rato al ocular el esfuerzo necesario para verlas fue disminuyendo, aunque no dejaron de ser más que un lejano reflejo de la fotografía que abre esta entrada: un reflejo, sin embargo, más vivo que cualquier foto, sintiendo con los ojos los mismos fotones que esa galaxia, hace 400 millones de años, nos envió a nosotros.

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: El arco celestial (NGC 6670)

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