La interacción entre galaxias es uno de los fenómenos más fascinantes que podemos contemplar, y como muestra comenzamos el artículo con la siguiente imagen obtenida con el Telescopio Espacial Hubble:

Dreyer descubrió este par de galaxias y las catalogó como un solo objeto, NGC 4676, aunque matizó en su descripción que parecía “binuclear”. Ya en el siglo XX Halton Arp las incluyó en su lista de galaxias peculiares como Arp 242, y hoy son conocidas como los ratones o, en inglés, the mice. Se encuentran en la prolífera constelación de Coma Berenices y están situadas a casi 300 millones de años luz de distancia. Parece que forman parte de la periferia del enorme Cúmulo de Coma, del que ya hablábamos en esta entrada. NGC 4676A, la más septentrional de las dos, es un galaxia lenticular, mientras que NGC 4676B, más al sur, es una espiral barrada, aunque ambas se encuentran someramente deformadas. Su faceta más llamativa es la presencia de distintos chorros estelares, corrientes de estrellas que han sido desprendidas a raíz de la interacción entre ambas galaxias, quedando desparramadas por una gran extensión de espacio. Dos de estas formaciones destacan saliendo de cada galaxia hacia el exterior, mientras que un tenue puente parece unir el pequeño estrecho que las separa. Se calcula que su máximo acercamiento tuvo lugar hace 160 millones de años, produciendo en el proceso una gran proliferación estelar que podemos advertir hoy en día gracias a la presencia de numerosas regiones de formación estelar. Este baile de gigantes persistirá durante varios millones de años más, hasta que ambas galaxias formen una gran elíptica, un futuro similar al que le espera a la Vía Láctea en su encuentro con la Galaxia de Andrómeda.
NGC 4676 puede suponer un verdadero reto para instrumentos de media apertura, aunque será interesante ver hasta dónde podemos llegar. Con magnitudes de 13.8 y 14 y tamaños de 2 minutos en su eje mayor y 0.7 en el corto, no son precisamente objetos que salten a la vista. Lo más importante es localizarlos en el campo poco prolífico de estrellas en el que se encuentran. Con mi Dobson de 30 cm ya pude apreciar algo extraño en medio del campo de visión, un objeto pequeño, alargado y tremendamente tenue. No obstante, me armé de paciencia y me senté tras el ocular, a 214 aumentos, dispuesto a esperar lo necesario. Poco a poco las dos galaxias se fueron definiendo, apareciendo como dos puntos luminosos y difusos, uno de ellos ligeramente alargado, como dos ojos en la lejanía, cada vez más definidos, a pesar de lo cual siempre tuve que usar visión lateral; de otra manera los dos ratones desaparecían rápidamente de mi retina como si un gato los persiguiera.

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: Dos ojos en la oscuridad (NGC 4676)

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