NGC 4027 no es, ni mucho menos, la única galaxia “manca” que podemos encontrar, y tenemos otro claro ejemplo en NGC 4618, una galaxia capaz de mantenernos pegados al ocular durante largo tiempo.
Crédito: Adam Block
Descubierta por William Herschel en 1787, fue catalogada como Arp 23 por Halton Arp en su conocida lista de galaxias peculiares, junto con su compañera NGC 4625. Se encuentran a 30 millones de años luz en la constelación de Canes Venatici, muy cerca de Chara, más conocida como beta Canes Venaticorum. Forman parte de un grupo mayor de galaxias, el grupo Canes II, junto a otras galaxias de categoría como M106, NGC 4490 o NGC 4414. Esta “nube” galáctica, que presenta una forma alargada, se encuentra algo más alejada del grupo Canes I, que cuenta entre sus integrantes con M94, NGC 4449 y NGC 4214, entre otras, situadas a una distancia que ronda los 15 millones de años luz. Tomar conciencia de estas agrupaciones nos ayuda a comprender mejor este enmarañado unvierso en el que nos ha tocado vivir.
Ambas galaxias son enanas irregulares, similares a nuestras satélites magallánicas, aunque se puede apreciar en ellas una cierta estructura espiral, especialmente en NGC 4625. NGC 4618, por el contrario, presenta un prominente brazo espiral que gobierna el aspecto de la galaxia, plagado a su vez de numerosas regiones de formación estelar. Estudiando el hidrógeno neutro de ambas galaxias se ha llegado a la conclusión de que la interacción entre las dos no es tan influyente como podría parecer, de manera que śolo una pequeña parte del hidrógeno de 4618 se ve afectado por la gravedad. Sus cambios morfológicos tienen que deberse, por tanto, a factores internos, entre los cuales figuran hipótesis que atañen a agujeros negros o grandes explosiones de supernovas: se necesitan más observaciones para desentrañar este misterio. Lo que sí está claro es que ambas galaxias presentan una importante proliferación de estrellas, como tantas otras enanas irregulares, algo que llama la atención ya que, a menudo, no se debe precisamente a encuentros intergalácticos. En este caso parece ser que se produce una proliferación estelar en cadena, de manera que una región HII crea estrellas masivas, algunas de las cuales explotan como supernovas en un período corto de tiempo, estimulando el gas circundante y dando lugar a una oleada de formación de estrellas por repetición de este proceso (formación, supernova, formación…).
El hidrógeno molecular ha permitido también estimar la masa de las galaxias, de manera que sabemos que NGC 4618 tiene una masa de 4.700 millones de soles, mientras que NGC 4625 presenta el doble de masa. Si observamos cualquier fotografía veremos que esta última es de menor extensión que su compañera, pero la realidad es muy diferente, como se descubrió recientemente gracias al GALEX (Galaxy Evolution Explorer), un instrumento capaz de captar luz en ultravioleta. Se pudo ver entonces que la galaxia es cuatro veces más extensa que en luz visible, llegando a alcanzar un diámetro de 56.000 años luz. Estos brazos espirales, hasta entonces invisibles, están formados por jóvenes estrellas azuladas, recién nacidas, estimuladas en su caso por recientes interacciones con otras galaxias (fijémonos que tenemos, en estas dos galaxias, dos causas distintas de formación estelar a pesar de compartir el mismo entorno).

Conocidas ya las principales características de esta pareja de galaxias sólo nos queda coger nuestros telescopios y salir a un lugar bien oscuro. NGC 4618 es, sin duda, la protagonista visual de esta estampa galáctica, apreciándose sin dificultad incluso a bajo aumento como una pequeña mancha ovalada. Con el Dobson de 30 cm aproveché una noche con buena estabilidad atmosférica y disfruté de estas galaxias a 214 aumentos, justo después de haber estado con NGC 4027. Para mi sorpresa, me fue más sencillo vislumbrar el prominente brazo de NGC 4618, que aparecía curvado junto al borde ovalado de la galaxia. Era tenue, pero la mirada periférica lo revelaba sin mayores problemas, conformando una curiosa visión a la que no estamos acostumbrados, recordando enormemente a las fotografías que se pueden encontrar en la red. NGC 4625, cercana y discreta, resultaba fácil de ver con visión lateral, apareciendo como una pequeña mancha difusa y redondeada sin mayores detalles aparentes. Si nuestros pudieran observar la luz ultravioleta otro gallo cantaría…

Escrito por: El nido del Astronomo
Articulo Original: Con un solo brazo (NGC 4618)

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