Se vende animal extinto por un euro

Benaqla Sadki es un hombre delgado, de manos rudas y sin apenas dientes. Dice que tiene 45 años, pero aparenta al menos diez más. Este marroquí de la ciudad de Erfoud, al sureste del país, trabaja en un agujero de cinco metros que ha cavado a golpe de pico y pala. Saca los escombros…