En la agricultura orgánica conocido es el uso de plantas que actúan como insecticidas naturales o bioplagicidas. Las plantas proporcionan varias clases importantes de insecticidas que incluyen la nicotina del tabaco, la rotenona de ciertas raíces de legumbres, y las piretrinas.
Nicotiana Tabacum y Áfidos
El sulfato de nicotina por ejemplo, es un insecticida que se extrae de las plantas Nicotiana Tabacum y Nicotiana rustica, y es efectivo contra áfidos y otros insectos de cuerpo blando. La rotenona, otro compuesto insecticida extraído de las plantas asiáticas Derris elliptica y Derris malaccensis, y de las plantas sudamericanas Lonchocarpus utilis y Lonchocarpus urucú, se utiliza en forma de raíces machacadas o directamente como extracto vegetal, debido a su baja toxicidad.
Derris elliptica y Lonchocarpus utilis
Por su parte, las piretrinas son un grupo de seis compuestos extraídos de la flor del crisantemo (Chrysanthemum cinerariefolium) que tienen acción insecticida, y son de baja toxicidad y persistencia, además de presentar alta eficacia sobre insectos voladores y rastreros.
Chrysanthemum cinerariefolium
Dentro de los bioplagicidas vegetales, es de importancia también el árbol del nim (Azaridachta indica A. Juss), el cual se ha hecho famoso como insecticida botánico o natural. De sus compuestos el de mayor interés en el combate de plagas es la azadiractina. En 1994, el doctor Casey Sclar ya sostenía que esta sustancia es antialimentaria, es decir, que genera una interferencia en el proceso de quimiorecepción del insecto, lo que quiere decir que la azadiractina bloquea los órganos sensores presentes en el aparato bucal de insectos masticadores, además genera desorden en la motilidad del aparato digestivo, y bloquea la hormona de crecimiento protoracicotropica, por lo que afecta la fecundidad, muda, pupa y formación del adulto.
Ruda y Antracnosis
Anexamente también son bastante útiles en agricultura orgánica, los llamados biofungicidas, que son sustancias o agentes que matan o evitan el desarrollo de hongos. Ejercen su acción tóxica mediante la alteración de enzimas vitales, la inducción de la precipitación de proteínas, o la dilución de la biofase del hongo para inhibir procesos celulares vitales, que provocan finalmente la muerte de la célula fungosa.
Papaya y Mildiu
Ejemplos de las plantas utilizadas para tales fines están: la ruda, cuyo extracto controla la antracnosis, una enfermedad que se presenta en forma de lesiones oscuras tanto en el tallo como en las hojas; la papaya, que destaca por sus efectos fungicidas, por lo que se suele utilizar mucho en vegetales, siendo muy eficaz en el control del mildiu y la roya; la cebolla, que al usarse entera tiene un efecto increíble sobre el oídio, más que nada en plantas jóvenes, y se aplica tanto cuando brota la semilla como cuando está en fase de crecimiento: la mezcla suele ser de 500 gramos de cebolla por cada 10 litros de agua; el tomillo, que de igual forma que la papaya, su principio activo es capaz de actuar como un fungicida muy efectivo; el ajo que se usa en forma de infusión, en la cual se mezclan 75 gramos de ajo con 10 litros de agua y se aplica muy pronto por la mañana o cuando finaliza la puesta de sol, ya que su acción se degrada con el sol y las altas temperaturas; y finalmente la cola de caballo (Equisetum arvense), arbusto que contiene un alto índice de sílice y eso le convierte en un gran fungicida contra hongos como el oídio, el mildiu o la roya, y se suele usar como modo curativo o preventivo, para ello se mezcla un kilo de cola de caballo con 10 litros de agua.
Oídio
Finalmente, estos bioplaguicidas no pretenden sustituir los plaguicidas químicos, sino buscar métodos más amigables con el medio ambiente, como un componente más del manejo integrado de plagas, y que cada agricultor puede comenzar a aplicar en su campo
 
 

 
Referencias:

Atenas I., Correa A., Ruiz M. y Salazar F. (2014). Agricultura Orgánica. Universidad Tecnológica de Chile. Págs. 22-27. Recuperado el 09 de Julio de 2017 de: https://es.scribd.com/document/353283531/Agricultura-organica

 
 
Escrito por: Mas Ciencia
Articulo Original: Bioplagicidas para una agricultura sustentable.

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