No hace tanto, había personas, como mi tía Muriel, que pensaban que las quemaduras solares eran un mal necesario para conseguir un “buen bronceado”. Mi tía solía embadurnarse de aceite para bebés, al tiempo que utilizaba una gran superficie reflectante para asarse a fuego lento. Cuando aparecían las inevitables quemaduras y la piel se levantaba, su lema era “la belleza tiene un precio”.Seguir leyendo.
Escrito por: El Pais Ciencia
Articulo Original: Así funciona tu protector solar

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